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Ricardo Izecson Santos Leite, conocido como Kaká, ha coronado el domingo con la concesión del "Balón de Oro 2007", que por vez primera se ha abierto a los cinco continentes, uno de los grandes sueños de una carrera profesional ya notoria pese a su juventud y que le ve en "la cima del mundo" futbolístico.

Kaká, nacido en Brasilia el 22 de abril de 1982, considerado por muchos, por su elegancia como jugador y su agradable imagen, como todo un "galán" del fútbol y, para su presidente milanista Silvio Berlusconi como "el yerno que todas las madres quisieran tener", es un jugador brasileño casi atípico; prácticamente europeo.

Kaká
APEl brasileño tiene un estilo de juego más europeo
Y es que, al contrario que otros muchos que vieron en el balón la forma para salir del "hambre" y de una vida abocada a pasar penuria, Kaká nació y creció en una familia acomodada, de buenas maneras, en un barrio exclusivo de Brasilia; muy lejos de las pobres favelas.

No pasó hambre ni miseria; al contrario, tuvo prácticamente cuanto deseaba. Y uno de sus grandes deseos fue el fútbol, como no podía ser menos en un Brasil donde el balompié es toda una religión.

Quizás por esa falta de "necesidad" su fútbol ya derivó pronto por unas características más europeas que típicamente brasileñas. Su juego es más parecido, por ejemplo, a lo Johan Cruyff; es elegante, de zancada larga, creación, cambio de ritmo, mirada siempre alta y buen disparo.

Sabe regatear, pero no "a la brasileña". Huye de las clásicas bicicletas, de los "gambeteos" y de los espectaculares escorzos al menos que sean imprescindibles para la jugada.

Con sus virtudes de media-punta europea, de arrancar desde el centro del campo de forma imparable, empezó a destacar pronto. Jugó con el Sao Paulo en la máxima categoría brasileña y antes de cumplir la veintena de años ya fue nombrado mejor jugador del campeonato.

Fue a la selección absoluta con veinte años, participando con ella en la Copa del Mundo de 2002. La conquistó Brasil, pero él apenas tuvo aportación sobre el terreno de juego.

Pero ya había llamado la atención de los "grandes" de Europa y el Milán lo había contratado.

Curiosamente, poco antes del verano pudo haber sido jugador del Real Madrid, club que años después le ha tenido como su "gran deseo". No recaló entonces en la entidad madrileña por culpa de "desajustes técnicos": Kaká, y su padre, tenían prácticamente un compromiso con el Real Madrid, incluso se llegó a negociar en el Santiago Bernabéu su pase, concretamente en la oficina del entonces presidente Florentino Pérez.

Cuando todo parecía cerrado, la secretaría técnica deportiva del Real Madrid consideró que era demasiado prematuro pagar casi 8 millones de dólares por su fichaje y dijo al padre de Kaká que prefería esperar unos meses.

Cuando el Milan se enteró de ello, por medio del ex jugador brasileño Leonardo (actual dirigente milanista) y toda vez que también deseaba ficharle, ordenó inmediatamente agilizar las negociaciones para su fichaje y, pocos días después, Kaká se convirtió en milanista, por unos 8,5 millones de dólares.

Aterrizó en el milanés aeropuerto de Malpensa el 16 de agosto de 2003, junto a su padre y al responsable del mercado milanista Ariedo Braida.

Como después confesó el entonces director deportivo general del Real Madrid Jorge Valdano, dejar ir a Kaká y no haber cerrado el contrato fue su mayor error en el cargo.

En el Milan, Kaká empezó pronto a deslumbrar, a evidenciar sus grandes cualidades, debutando en el campeonato liguero italiano el 1° de septiembre de 2003, en el Ancona-Milán (0-2).

Su primera temporada milanista se saldó con números notables: 30 partidos (10 goles), 4 de Copa Italia y 11 de Champions League de Europa (4 tantos).

En 2004, el Milan ganó el campeonato liguero y la Supercopa Italiana.

Su primer gol liguero italiano llegó el 5 de octubre 2003, en el derbi ante el Inter ganado a como visitante (1-3). El primer tanto en la Champions League lo consiguió ante el Brujas, el 4 de noviembre de 2003.

A ello, como milanista ha sumado también una Champions (2006-07) y una Supercopa Europea (2007). En medio, se ha hecho imprescindible también en la selección brasileña, pese a no destacar en la Copa del Mundo 2006.

Kaká, además de no ser típicamente brasileño futbolísticamente, tampoco lo es en la vida cotidiana: no le gusta salir de casa, ir a discotecas o fiestas, no bebe y su esposa (también de acomodada familia) es su novia de toda la vida, a la que conoció teniendo ella catorce años, y ha confesado recientemente en una entrevista que ambos llegaron vírgenes al matrimonio pues su sentimiento religioso así lo exigía y marcaba.

Y es que una de las características de Kaká también es la religiosidad. Tanto que cada gol que marca se lo dedica a Dios, reconoce rezar y leer la Biblia muy a menudo y ha mostrado su deseo de ser pastor protestante tras "colgar las botas".

Ahora Kaká, tras haber recibido hace poco la noticia de que tras unos meses será padre por vez primera, se llevó el ansiado "Balón de Oro 2007", sucediendo a su compatriota Ronaldinho (Barcelona). Y sigue siendo el deseo del Real Madrid de Ramón Calderón.